Martes, 01 Diciembre 2020 | Login

Los desafíos del 'Homo digitalis'

Los expertos en el Congreso Internacional de Pensamiento celebrado en Bilbao alertan sobre los retos de educar a jóvenes que viven más pendiente de las pantallas que del mundo real

Por Paloma Díaz Sotero 

"Alone together". Juntos, pero solos. Es el término acuñado para definir la nueva dimensión relacional del hombre que traen consigo los jóvenes. Lo vemos a cada momento en esta vida mediada por internet: ocupamos un espacio físico, pero nuestra atención está en nuestra pantalla. Estamos en cuerpo, pero no en alma.

Aún gran parte de la sociedad ha vivido de otra manera y podría reflexionar sobre el cambio, pero para los adolescentes es natural estar en dos realidades a la vez. Ahora bien, son "más superficiales", advierte el filósofo José Antonio Marina. "La ausencia de pensamiento crítico razonado es preocupante", afirma.

"Para mucha gente joven lo que está ocurriendo en sus pantallas es más importante que lo que pasa justo a su lado, si bien la mayoría está conectada con gente que conoce en el mundo real", señala Carrie James, investigadora de la conducta juvenil en internet, que ha publicado un libro llamado Desconectados. Pero, lejos de darle la espalda desde el mundo adulto, en su opinión, debemos hacer por acercarlo, "por ejemplo, en la escuela, donde puede utilizar mucho contenido que los jóvenes comparten en las redes".

"Recuerdo cuando era difícil no saludar al llegar a un sitio", decía el australiano Brendan Spillane durante el Congreso Internacional de Pensamiento (ICOT), que se acaba de celebrar en Bilbao con la participación de grandes expertos que han reflexionado sobre los desafíos del llamado Homo digitalis. Spillane cree que "nos echamos de menos los unos a los otros" y que debemos preguntarnos "hasta qué punto queremos ser aumentados o modificados por la tecnología". ¿Nos dejamos algo por el camino?

James, miembro del Proyecto Zero de Harvard, ha detectado que, si bien internet pone a nuestra disposición un mundo de conocimiento muy amplio, "la inclinación de los jóvenes es a pensar de manera muy estrecha, a centrarse en ellos mismos y en gente muy cercana conocida en la vida real".

Miedo a quedarse fuera

Otro factor destacable es la dependencia de esa vida paralela en las redes sociales. En EEUU un sondeo reveló que muchos jóvenes estaban "exhaustos" por el uso de las redes sociales, pero sentían que no tenían otra opción. Le llaman FOMO: Fear of Missing Out, o miedo a perdérselo, a quedarse fuera.

A muchos les causa una presión tal que duermen con el móvil bajo la almohada. "Son capaces de ver que no es bueno, pero no pueden parar. Es como una adicción", describe la investigadora. "Es muy importante para su identidad. Todo el mundo está ahí. Si estás fuera estás perdido. Si no estás y alguien publica algo sobre ti, no puedes responder. Es como un trabajo a tiempo completo". Y admite: "Es perder el control sobre la propia vida".

Tanto es así que algunos jóvenes y adultos van a campamentos sin tecnología, que les obligan a relacionarse cara a cara nada más. ¿Nos volvemos más incompetentes para sociabilizar en la vida real, cara a cara? "Absolutamente", contesta. Y pone el ejemplo de las apps que existen para conocer gente y romper. "Externalizan" la comunicación en las relaciones íntimas.

"Ceguera ética"

La investigación de James profundiza en la modificación de los valores éticos de los jóvenes en la Red y ha detectado en muchos de ellos lo que denomina "ceguera ética" en algunos puntos, como por ejemplo, en relación con la piratería, la descarga de archivos ajenos o el copy/paste. Muchos jóvenes, cuando se les pregunta si les preocupaba esa conducta, responden que sólo en cuanto a la posible entrada de virus en el ordenador. Nada más. "Sienten demasiado lejano" al autor y, por tanto, los efectos que pueda causar lo que hagan con su obra.

También en EEUU una encuesta reveló que a la gente le preocupaba menos hacer un copy/paste de internet que hacerlo de un libro. "Les parecía diferente".

El profesor Gabriel Bailly-Bailliere, coordinador TIC del grupo educativo COAS, explica cómo han tenido que modificar su programa de Educación en Valores para abordar todo este tipo de actitudes y conductas. En ese caso, "se les explica a los alumnos, con casos prácticos, que está muy bien que el conocimiento esté compartido, pero si quieren usarlo deben citar la fuente".

Sobre la diferencia entre el contenido material y en red, el consultor de innovación educativa Ewan MacIntosh cuenta una experiencia bien distinta: su empresa llevó a cabo un proyecto para trabajar la creatividad con niños de un hospital y encontró que, si bien todos los trabajos se hicieron con tecnología mediante, los niños se sentían orgullosos del resultado cuando se imprimió en revistas de papel, pero no sentían tanta emoción con lo que se publicaba en formato digital. El niño, pese a vivir de manera natural en un entorno digital, se vinculaba más intensamente con lo tangible. En opinión de MacIntosh, al menos el sector educativo ha convertido la tecnología en un fetiche. En muchos ámbitos, acabamos usándola porque nos viene impuesta.

Volviendo a la Ética, Carrie James admite que el uso de la tecnología "nos aleja de valores comúnmente aceptados hasta ahora, pero no tendría que ser así por la tecnología. La tecnología no lo causa. Dificulta el pensamiento ético. Pero la causa principal es que la gente joven no se para a pensar: ¿debería hacer esto?"

Por suerte, ella ve adolescentes que empiezan a ser conscientes de algunos problemas éticos, sobre todo en relación con la privacidad y se ponen de acuerdo en no compartir fotos, por ejemplo.

Mayor participación

Pero James incide también en qué sentido la tecnología está teniendo efectos positivos. Al menos entre los jóvenes está contribuyendo a aumentar su participación social y política. En opinión de José Antonio Marina, que también lo ha comprobado, eso viene favorecido por el anonimato que favorece la red, pero duda de que, si tuvieran que implicarse personal y directamente en una causa, fueran igual de activos.

La investigación de la estadounidense ha descubierto cómo últimamente los jóvenes empiezan a cortarse más a la hora de expresarse por miedo a cómo sus opiniones puedan afectarles en el acceso a un trabajo o a la universidad.

El trabajo

En la vida laboral, es obvio cómo la tecnología nos ha cambiado: el trabajo va en nuestro bolsillo, está en la mesa mientras cenamos, incluso en la mesilla de noche. Pero hay algo en lo que todavía los aparatos son secundarios. Según la reflexión de MacIntosh, cuando el hombre tiene que crear algo grande, algo importante -sobre todo en el mundo del diseño y la publicidad-, se reúne con otras personas en una sala grande con pizarras llenas de notas y paredes llenas depostits. En la escuela, asegura, eso también funciona mucho mejor que la tecnología para implicar a los alumnos en el proceso de cualquier cosa. En cambio, Carrie James cree que las nuevas generaciones no necesitarán tanto esos espacios físicos y podrán resolver cualquier proceso creativo y discursivo en los espacios virtuales que crea la tecnología.

La información

Nuestra relación con la información es otra de las cosas que ha cambiado. El neuropsicólogo americano Robert Swartz, fundador del Congreso Internacional de Pensamiento, observa que la tecnologíaper se "no ha cambiado el funcionamiento de nuestro cerebro". Pero la disponibilidad de información sí ha modificado nuestras actuaciones y actitudes en relación con ella.

Antes, la información había que buscarla y ello implicaba tiempo y, a veces, desplazamientos. "Ahora llega a nosotros de manera muy rápida". "En Google tienes varias opciones y saltas de una a otra rápidamente", dice. Eso, asegura, "ha cambiado el hábito que teníamos de leer, parar de leer y pensar en lo que uno está leyendo". "No se procesa la información tan bien. La tendencia es a absorber sin pensar. No te das cuenta de si eso es lo que necesitas saber, o de si es una información precisa. Lo aceptas sin hacerte preguntas".

Swartz, fundador del National Center for Teaching Thinking de EEUU, también destaca que ahora "almacenamos mucha menos cantidad de información" porque su disponibilidad hace innecesaria su retención.

Hace una semana, el filósofo Emilio Lledó advertía en estas páginas sobre cómo "la utilización de pequeñas informaciones puntuales nos hace sentir informados". Si confundimos eso con el conocimiento,"podemos volver a la caverna de Platón", alertaba el académico.

¿Es la pantalla la pared de la cueva platónica? ¿Lo que vivimos a través de ella son sombras? Porque para los jóvenes, como apunta James, es la realidad pura y dura.

En lo que coinciden los investigadores y pensadores consultados es en que la puerta por la que entrar y salir de la hipotética caverna viene determinada por nuestra capacidad de reflexión, de ser críticos, de cuestionar y de frenar, a través de todo eso, la creciente impulsividad e instantaneidad de las cosas que hacemos y decimos.

Publicado en Enfocados en educar

                 

MEJORA TU ESCUELA PÚBLICA lanza su VI concurso  para premiar las  Buenas Prácticas Educativas de los centros públicos

 

LA ASOCIACIÓN MEJORA TU ESCUELA PÚBLICA (MEP) QUIERE PREMIAR LAS EXPERIENCIAS PEDAGÓGICAS DEL CURSO 2014/2015 DE LOS CENTROS PÚBLICOS

 

  • La buena acogida de las ediciones anteriores y su valoración positiva, hace de este concurso un instrumento en favor de la calidad de la escuela pública.

Con el objetivo de promover y valorar el buen hacer y la excelencia del trabajo de la comunidad educativa de los centros públicos, la asociación “Mejora tu Escuela Pública” (MEP) convoca la VI edición del concurso de buenas prácticas en colaboración con la Obra social “la Caixa”.

Se trata de dar a conocer las experiencias pedagógicas trabajadas en las aulas durante el curso 2014/2015.  MEP quiere que los profesionales de la educación cuenten lo que están haciendo para que se reconozca, se comparta y se difunda. Un trabajo que sirva a otros colegas. Cada proyecto contribuye a la mejora de la escuela pública con resultados positivos en los procesos de aprendizaje, convivencia, trabajo en equipo y colaboración entre profesores, equipos directivos, de orientación, AMPAS y/o familias.

La buena acogida de las ediciones anteriores y su valoración positiva, hacen de este concurso un instrumento en favor de la calidad de la escuela pública.

En la convocatoria se establecen dos categorías. La primera, corresponde a Centros de Educación Infantil, Primaria, E. Especial y Aulas específicas de EE.

La segunda, se dirige a Centros de Educación Secundaria, Formación Profesional, Bachillerato, Enseñanzas de Régimen Especial (Enseñanzas Artísticas Elementales-Profesionales y Enseñanzas Artísticas Superiores, Enseñanzas Deportivas y Enseñanzas de Idiomas) y Centros de Educación de Personas Adultas.

El plazo de presentación de los proyectos es del 15 de junio al 10 de noviembre de 2015

Bases de la convocatoria y formulario de inscripción

Más información

Juliana Manrique

Prensa MEP: 65524572

www.mejoratuescuelapublica.es

Síguenos en twitter

Síguenos en facebook

Publicado en Noticias

La adolescencia puede ser una etapa turbulenta, de crisis inevitable, de irresponsabilidad y conductas de riesgo. O no. Para el filósofo y pedagogo José Antonio Marina, esta mala prensa de los jóvenes está agravando el fenómeno en lugar de resolverlo.

A la edad de trece años se produce una segunda oportunidad de aprendizaje que hay que aprovechar, asegura el filósofo

por Carlota Fominaya en ABC

De hecho estos modelos sociales, advierte Marina, se convierten en profecías autocumplidas por el mero hecho de decirlas. «Si repetimos muchas veces que los adolescentes son ineducables y difíciles de tratar, conseguiremos que lo sean», augura. Su última obra «El talento de los adolescentes», editada por Ariel, viene a unirse a un movimiento incipiente en países anglosajones liderado por psicólogos especializados en esta franja de edad que aboga por cambiar paradigma:«Porque no se adecua a la realidad y porque toma como representación la adolescencia de un 15 por ciento que si son muy conflictivos», advierte. Solo hay que mirar, propone, las encuestas españolas, que nos dicen que más del 80% de individuos en esta franja de edad no tienen ningún tipo de crisis. Es más, describe, «lo pasan bien, se llevan bien con su familia y únicamente tienen la pelea por ampliar los límites normal que se presenta a lo largo de la historia pero que entra dentro de la dinámica clásica de la búsqueda de la independencia inherente a la adolescencia. Diría de hecho que entra dentro de sus obligaciones evolutivas».

 

—¿En que se basa esta nueva corriente para desmontar los mitos que hay entorno al adolescente?

—Esta nueva corriente aboga por tomar la adolescencia como una nueva segunda oportunidad. Para ello se basa en los últimos descubrimientos de la neurociencia, que hablan de que hacia los 13 años se realiza un nuevo y completo rediseño del cerebro. Es una segunda oportunidad de aprendizaje que tenemos que aprovechar para explicar a los adolescentes que tienen que sacarse el carnet de conducir de su nuevo producto, que es el momento de decidir sobre su personalidad.

—¿Cómo se toman esta nueva teoría los jóvenes?

—Cuando se lo explicas bien les produce una gran euforia educativa: les damos la razón de que tienen que tomar las riendas de su vida pero tienen que aprender a conducir. Les interesa mucho cuando les hablas de su cerebro.

—Sin embargo, usted advierte en su libro de que muchos adolescentes piensan a esa edad que ya no pueden cambiar.

—Sí, a esa edad ya han forjado la creencia de que «como soy así ya no puedo cambiar», pero precisamente es el momento en el que pueden cambiar y tienen que hacerlo. Y que pueden aprender a pensar mejor, aprender a sentir mejor, aprender a tomar mejor las decisiones y ser más autónomos y por lo tanto a desarrollar su personalidad. Es el momento de la personalidad.

—¿Cómo pueden ayudar unos padres que también piensan que esta época es difícil?

—Los padres tienen tres grandes recursos: el cariño, la exigencia (tienen que poner limites) y la comunicación, todo ello adaptado a esta edad. No digo que esto último no sea complicado: Necesitan la conexión emocional pero al mismo tiempo la rechazan. Pero una conversación no es somerterle a un interrogatorio. La conexión emocional se hace en primer lugar intentando entender al adolescente y tomando en serio sus intereses y preocupaciones, aunque a los adultos les parezcan absurdas. Son las de ellos. También tenemos que trasladar las nuestras.

—¿Dónde cometen los padres el mayor error?

—El problema está en que estamos infantilizando la adolescencia. Así lo afirman la mayor parte de los expertos de este momento. Como tenemos miedo a su irresponsabilidad no les damos responsabilidades y a los niños hay que dárselas. La adolescencia no es una etapa biológica, esa es la pubertad. La adolescencia es una creación cultural estrictamente educativa que sirve para permitir que los niños no entren en el mercado de trabajo y tengan un periodo de aprendizaje más amplio. Pero es un periodo que debe ser más riguroso ya que debe servir de adquisición de responsabilidades, de autonomía... que es lo que pide esa edad. No podemos olvidarlo con el pretexto de que son niños peligrosos. Pueden y deben tomar muchas decisiones.

—Su libro se titula «El talento de los adolescentes». ¿Dónde se busca, cómo se puede fomentar?

—El talento está en la perseverancia. Todos los documentos del departamento de Educación de Estados Unidos y Canadá ponen como destreza la perseverancia y la constancia como «skill» o aptitud central. Y se puede educar en la perseverancia a todos los niveles educativos, con una llamada a los padres, pedagogos y maestros: Si no tienen perseverancia las demás aptitudes no se desarrollan y resultan chicos vulnerables que inmediatamente se desfondan. El esfuerzo es central para el desarrollo educativo, y pretender reducirlo es un problema y un freno para la excelencia. Es muy sencillo. A ti que te gustaría jugar al baloncesto, bien o mal, pero para ello es necesario entrenarte. Puede ser muy aburrido, pero si no te entrenas, no adquieres fondo, destreza... El esfuerzo es necesario para adquirir excelencia.

—¿Cómo motivar al adolescente para que mejore?

—La clave está en elogiar el esfuerzo, explicándoselo bien. A partir de la adolescencia podemos hacer poco por ellos, ya son los que deciden si mejorar o no. Si quieren ser mediocres, vulgares, asustados de los demás es su opción, pero hay procedimientos para que no sean nada de eso: pueden entrenarse para la brillantez, la creatividad. En todos las actividades humanas se puede mejorar. Y una vez que una persona siente la experiencia de la mejora es tan agradable que quiere continuar. A los adolescentes tenemos que explicarles cosas que resultan de cajón pero que hay que explicarlas, además, poniéndoles la pelota en su campo. Decirles:«Sois vosotros los que tenéis que jugar».

—¿El talento, se aprende entonces?

—No hay genios, el talento se aprende. No hay talentos innatos, hay capacidades innatas y esas capacidades se desarrollan o no se desarrollan.

—¿Se consigue algo castigando al adolescente?

—El castigo es una aplicación imprescindible pero solo inhibe conductas, no fomenta. Con el castigo no haces que un chico estudie porque, o bien falsea las notas, o copia. Quizá podríamos decir que en algunos casos muy concretos, de consumo de alcohol y drogas, se utilicen todos los métodos disponibles.Pero en la adolescencia conviene sustituir el castigo por la lógica de las consecuencias: «Si haces esto te va a pasar esto».

—Denos un consejo práctico para padres con adolescentes en casa.

—Los contratos entre padres e hijos. Hay que volver a marcar los límites conjuntamente sabiendo que el chico tiene que aprender autonomía con responsabilidades.Si no cumplen las condiciones, no hay excepciones. Sería algo así como que «esto lo habíamos acordado, esto se acabó, y el contrato tiene que cumplirse». Les estamos tomando en serio y se dan cuenta.Sobre todo, no infantilizar.

 

 
Publicado en Enfocados en educar

Te proponemos el remedio más eficaz para combatir los rigores estivales, aplicar la inteligencia a las propuestas de dos expertos en educación: José Antonio Marina y Carmen Pellicer.

El libro publicado por Santillana,
estará a partir del 1 de julio en librerías.

Nosotros tenemos reservados 10 ejemplares para los usuarios que respondan a la siguiente pregunta:

¿Qué es lo que más y lo qué menos motiva a tu alumnado?

Participa antes del 5 de julio.   Consíguelo aquí

 

Publicado en Noticias

El museo expone las obras realizadas por alumnos de entre seis y 12 años dentro del programa 'Aprendiendo a través del arte'

EFE.El País. fotografía Fernando Domingo-Aldama 

Un total de 143 alumnos de Primaria de escuelas y colegios públicos del País Vasco muestran desde hoy su imaginación y creatividad en una de las salas del Museo Guggenheim Bilbao, que acoge una exposición con las obras que han realizado a lo largo de todo el año.

Las creaciones han sido llevadas a cabo, un año más, dentro del programa del centro expositivo bilbaíno Aprendiendo a través del arte, con el que el Guggenheim Bilbao pretende facilitar a los escolares vascos de entre 6 y 12 años el aprendizaje de sus materias educativas a través del juego y la práctica artística.

En el programa de este año han participado escolares de los centros educativos Arrateko Andramri, de Eibar (Gipuzkoa); Birjinetxe, de Bilbao; Kueto, de Sestao; Lamuza, de Llodio; Otxarkoaga, de Bilbao y Ramiro de Maeztu, de Oión (Älava).

Los alumnos de estos centros han estado asesorados en su trabajo creativo por los artistas vascos Maider López, Naia del Castillo, Jorge Rubio, Ainhoa Orells, Elssie Ansareo e Iñaki Gracenea.

En sus obras, los colegiales han reflexionado sobre cuestiones sociales de actualidad, como la alimentación, la importancia de los animales y la naturaleza, la realidad que les rodea, la influencia de las estaciones en el cambio del paisaje y las emociones y sentimientos personales.

Han plasmado sus ideas mediante diferentes técnicas plásticas y el resultado se podrá ver en una de las salas del Guggenheim habilitada al efecto hasta el próximo 20 de septiembre.

El programa educativo fue instaurado hace 18 años y, desde entonces, han participado en él 2.639 escolares pertenecientes a 127 centros educativos de Bizkaia, Alava y Gipuzkoa, tutelados por 186 profesores de Educación Primaria.

Publicado en Noticias

por 

Escolares de toda España reclamarán el próximo martes en el Congreso de los Diputados el derecho a la educación de todas las personas del mundo, en un acto organizado por la Coalición Española de la Campaña Mundial por la Educación.

Previsto para las 11.30 horas, con este encuentro concluyen una treintena de actos desarrollados por toda España para llamar la atención de los representantes políticos sobre la necesidad de comprometerse con el derecho a la educación en el mundo.
El evento estará presidido por un representante de la Comisión de Cooperación Internacional para el Desarrollo. Asistirán también diferentes diputados de todos los grupos parlamentarios de las comisiones de Cooperación Internacional, Educación y Asuntos Exteriores.
En representación de la ciudadanía, participarán en el encuentro docentes y escolares de entre 10 y 18 años de Zaragoza, Córdoba, Valencia, Pamplona y Vigo.

Publicado en Noticias

@carmenguaita1

Los profesores estamos llamados a valorar el tiempo no solo como trayecto o como actividad programada según horarios y plazos sino como presente real en el que personas únicas se comunican, se relacionan y crecen con esa interacción. Debemos comprender que la verdadera dimensión del tiempo es aquella a la que los antiguos griegos denominaban Kairós, la oportunidad presente. Así que me atrevo a presentar este Manifiesto de la escuela de la oportunidad con la idea de que resulte inspirador para todos.

Creo que el tiempo es mucho más que el paso de las horas. Por eso:

Como docente de la escuela de la oportunidad, seré consciente de que cualquier proceso educativo cuyo fin sea el aprendizaje pleno necesita un tiempo que no puede estar previamente determinado.  Por ello estaré abierto a las modificaciones que exija mi programación y que me indicarán los propios alumnos.

Como docente de la escuela de la oportunidad, planificaré el temario de la manera más rica posible, pero nunca consideraré esa planificación como un fin en sí misma, sino como un medio de organizar las tareas, abierto a la riqueza de la actualidad, a las aportaciones de los alumnos y a la posibilidad de paladear aprendizajes. Así que nunca me consideraré culpable por no haberla cumplido en su totalidad.

Como docente de la escuela de la oportunidad, dejaré tiempo para hacer, para pensar, para leer o conversar, para enriquecer la realidad con las aportaciones de los alumnos. Partiré siempre de sus conocimientos previos. Seré consciente de que ellos aprenden mucho más de lo que yo les enseño, y que su mundo es mayor que la escuela.

Como docente de la escuela de la oportunidad, me esforzaré en aprovechar mi propio tiempo y dejaré también espacio para mis reflexiones diarias sobre la dinámica de clase. Evaluaré mi actitud, aprenderé de mis errores.

Como docente de la escuela de la oportunidad, no convertiré en un tótem al temario, ni a las evaluaciones externas, ni a los libros de texto. Todas son herramientas de un proceso mucho más profundo cuyos protagonistas somos los alumnos y yo, es decir, personas.

Como docente de la escuela de la oportunidad, apreciaré los momentos cotidianos de belleza que me depara la enseñanza. Para ello, miraré los ojos de mis alumnos, escucharé su risa, compartiré su dolor, les tendré cariño, confiaré en ellos. Y cuando alguno de ellos me abra su corazón, agradeceré el privilegio.

Como docente de la escuela de la oportunidad, buscaré momentos para compartir con mis compañeros de claustro, sin prejuicios y sin ambages. Me dejaré ayudar. Ayudaré en lo que pueda.

Como docente de la escuela de la oportunidad, atenderé la diversidad sintiéndome  yo también parte de ella. Tomaré conciencia de que diversidad es todo y otorgaré primacía a esa certeza.

Como docente de la escuela de la oportunidad, haré un esfuerzo consciente por conocerme bien. Así sabré cómo es mi propia relación con el tiempo.

Como docente de la escuela de la oportunidad, haré un esfuerzo consciente por tener paciencia. Esa, la que todo lo alcanza.

Como docente de la escuela de la oportunidad, daré importancia a la entrada en clase, a sus rutinas, para crear en los alumnos una percepción de calma y alegría. Esto significa que ellos verán siempre mi entrada en clase como una bienvenida.

Como docente de la escuela de la oportunidad, procuraré cuidar el final de la clase, de manera que no se interrumpa bruscamente sino que haya espacio para preguntar qué se ha aprendido, evaluar aspectos del interés y comportamiento de los chicos y de las actividades. Tendrá que ser a costa de restar tiempo a la cantidad de información que transmito, no hay remedio.

Como docente de la escuela de la oportunidad, cuidaré la duración e intensidad de mis intervenciones y buscaré momentos en los cuales los alumnos puedan elegir – actividades, ritmos, compromisos- de manera que ejerciten su libertad y responsabilidad. Así la dinámica de la clase será verdaderamente educativa.

Como docente de la escuela de la oportunidad, respetaré la dignidad e intimidad de cada alumno, así que primaré la conversación individual con el alumno que no se comporta bien frente a la proclamación de errores y castigos ante la clase. A cada alumno le hablaré a su altura, y con mi actitud ética y justa me convertiré para ellos en una altura a la que llegar.

Como docente de la escuela de la oportunidad, procuraré que mi centro oferte actividades que sean capaces de estirar el tiempo: un huerto escolar, un grupo de teatro, un coro, un taller de artes plásticas… Actividades, en suma, que requieran un ritmo lento para ser efectuadas.

Como docente de la escuela de la oportunidad, haré un esfuerzo consciente por mi propia desaceleración.

Como docente de la escuela de la oportunidad, distinguiré entre los conocimientos esenciales y los superficiales, entre lo instrumental y lo anecdótico, entre lo que debe alcanzar su momento en el curso al que imparto la materia y lo que se repite durante los cursos posteriores. Y después, elegiré.

Como docente de la escuela de la oportunidad, los estándares más valiosos para mí serán los relacionados con la mejora del comportamiento y la actitud porque ellos conllevan una inmediata mejora de las aptitudes concretas.

Como docente de la escuela de la oportunidad, daré muchísima importancia a la interacción de la escuela con su entorno, a la transmisión de hábitos de respeto al medio ambiente, a la relación con las familias

Como docente de la escuela de la oportunidad, prepararé las entrevistas con los padres como si fueran una escuela de padres. No tendré reparo en incorporarles a las actividades en la medida de lo posible. Tendré en cuenta las aportaciones que pueden hacer los abuelos o los distintos profesionales que configuren el paisaje sociológico de mi aula.

Como docente de la escuela de la oportunidad, procuraré disminuir la presión del reloj sobre mi tarea docente. Así podré disfrutar, reír con los alumnos y no solo enfadarme.

Como docente de la escuela de la oportunidad, dejaré muy clara ante los alumnos la importancia de respetar el tiempo de los demás. Eso incluye la intolerancia a las disrupciones continuas.  Son injustas y el profesor que desee convertir su aula en Kairós está obligado a ser justo.

Como docente de la escuela de la oportunidad, estaré abierto a las iniciativas de mis alumnos, las tendré en cuenta y las incorporaré con gusto. Al fin y al cabo, las riendas de su aprendizaje las llevan ellos.

Como docente de la escuela de la oportunidad, destinaré tiempo a mí mismo, a mi formación y lecturas, a mi integración como miembro del claustro.

Como docente de la escuela de la oportunidad, disfrutaré todo lo posible de desempeñar una profesión llena de sentido, productora de felicidad tal vez como ninguna otra en el mundo.


Porque siendo profesor, siendo profesora, siendo maestra o maestro desempeño la tarea imprescindible, recorro el camino más humano, ofrezco la herencia más valiosa, exploro la fuente de riqueza más necesaria, imagino sueños que duran siempre, hago el mundo mejor.

Sé que como docente yo cambio las vidas y abro futuros, así que comprendo y acepto esta oportunidad, mi Kairós.

Publicado en Opiniones EP

Ganador de segundo premio del V concurso de BBPP educativas, organizado por la asociación “Mejora tu Escuela Pública”, por: el documental “La Inclusión Social de los alumnos con TEA en nuestro centro”

Publicado en Entrevistas

Cuando un profesor o maestro encuentra en el aula la diversidad: las caritas, los rostros, las circunstancias personales y familiares de la diversidad... comprende que la diversidad es todo. Carmen Guaita, maestra en el colegio público San Miguel, en este vídeo nos habla de obviar las diferencias y empezar a trabajar en todo aquello que une a los niños...

Publicado en Sala de prensa
Miércoles, 10 Junio 2015 00:00

Motivar al alumno hacia el aprendizaje

Maslow y el diseño de experiencias de aprendizaje 

Por josé Blas García Pérez y Juan Fernández

Leer más

Motivar al alumnado hacia el aprendizaje es uno de los caballos  de batalla permanentes en el trabajo de todos los docentes.

La motivación extrínseca, y también la intrínseca, del alumnado se convierte en una  fuerza que emerge en el aula para originar y mantener un comportamiento positivo de los alumnos hacia el aprendizaje.

Qué enriquecedor resulta mirar hacia teorías que nos ayudan a reflexionar sobre nuestro trabajo. Es lo que ocurre con la teoría de la jerarquía de las necesidades de Maslow, donde  encontramos paralelismos muy interesantes que podemos aprovechar para el diseño de experiencias educativas gratificantes, apoyados incluso en una perspectiva de gamificación del aprendizaje.

Lo que aprendemos de Maslow para diseñar experiencias de aprendizaje.

El esquema sobre “la jerarquía de necesidades de Maslow” es una conocida ayuda visual que clarifica su teoría sobre las necesidades humanas, físicas y psicológicas. El objetivo que persiguió Maslow con este estudio fue establecer  y jerarquizar  las diferentes necesidades que poseemos los humanos. Así estableció, por ejemplo, que las personas tenemos una mayor necesidad de comer que de relacionarnos con otras personas.  Casi obvio, podemos pensar, pero la realidad es que se nos olvida.

 

Publicado en Ideas

Utilizamos cookies propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio, de acuerdo a tus hábitos de navegación.  Entendido   Más información