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El docente como líder inspirador

El docente como líder inspirador

Salvador RodrÍguez Ojaos

"El profesor mediocre dice. El buen profesor explica. El profesor superior demuestra. El gran profesor inspira." William Ward

 

La inspiración es necesaria para la vida... y no me refiero a la acción de introducir aire en los pulmones (que lo es y mucho) sino a la lucidez repentina que siente una persona y que favorece la creatividad, la búsqueda de soluciones a un problema, la creación de algo nuevo y hermoso...

Pero, aún aceptando su importancia, no podemos dejarlo todo a un momento de lucidez, a la visita de las musas. La profesionalidad, la formación, el trabajo y la vocación son las mejores compañeras de la inspiración. Tu inspiración será más efectiva y más certera cuantos más elementos conozcas, cuantas más opciones manejes, cuanta más experiencia tengas, cuantos más conceptos conozcas, cuanto más sepas. Picasso dijo: "Cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando" y Jack London afirmó: "No se puede esperar a la inspiración, hay que ir a buscarla"; cuánta razón tienen ambos.

La inspiración se relaciona muchas veces con el arte y educar es un arte de los más complejos y hermosos que existen. Un docente crea cada día una obra de arte con cada uno de sus alumnos. Educar es inspirar y para educar hay que estar inspirado y preparado.

Tenemos que empezar a pensar en el docente como persona que inspira más que como persona que enseña. Lo importante no es enseñar sino que los alumnos aprendan, que sean capaces de tomar forma de manera autónoma con la guía del profesor. El docente que enseña transmite a los estudiante el saber del que es depositario; el docente que inspira posibilita con sus acciones que sus alumnos aprendan por sí mismos.

Para inspirar hay que ser un buen modelo. Por eso el docente que siembra optimismo y entusiasmo en el aula, el docente que emociona, recoge buenos frutos: alumnos motivados, participativos e implicados. En cambio, el docente que siembra pesimismo y desilusión, el docente que aburre, recoge malos frutos:

alumnos desmotivados, desinteresados, pasivos y desganados.

Para ser inspirador un docente necesita:

- Conocer primero a la persona y, después, al alumno.

- Conocer a su grupo.

- Conocer el entorno en el que ejerce la docencia.

- Ser flexible.

- No dejar de formarse nunca.

- Disfrutar con lo que hace.

- Ser optimista y positivo.

El docente tiene que ser inspirador porque su propósito es uno de los más hermosos que puede tener cualquier persona con otro ser humano: "Es que quiero sacar de ti tu mejor tú" (Pedro Salinas). Y eso solo se consigue ayudando a que sea uno mismo quien lo haga.

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