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¿Sabes trasmitir la información a los alumnos/as en diferentes formatos  o canales?

 Las personas procesamos la información que nos viene de fuera de acuerdo con nuestro  canal favorito: el visual, el auditivo, el kinestésico, gustativo y olfativo. Con esto tampoco quiere decir que seamos 100% uno de estos canales, pero sí hay uno que predomina. Las personas con un canal visual potente tienen un sistema de pensamiento circular;  piensan en imágenes que representan  lo que están leyendo, escuchando o viendo y conforme la información avanza pueden ir agregando más imágenes. Las personas auditivas tienen un pensamiento lineal suelen centrase en un idea y cuando ya la tienen completa pasan a la siguiente. Mientras que los kinestésicos contrastan la información que les llega de fuera con las sensaciones, emociones o intuiciones que les produce.

 ¿cómo funciona el pensamiento visual?

Aquí te contamos el poder de lo visual

El pasado martes día 3 de junio se celebró en La Casa del Lector de Matadero Madrid, la sesión #visualmente5 centrada en las posibilidades que tiene el pensamiento visual, Visual Thinking en inglés, en el mundo educativo. La sesión organizada por Visualizamos y dos profesoras del Colegio Alameda de Osuna, Dácil González y Lara Romero, estuvo dividida en dos partes. Una primera de aproximación al concepto de pensamiento visual mediante el trabajo en grupos y la presentación de algunas experiencias educativas. Una segunda de intercambio de opiniones entre los asistentes, eso que ahora se llama el networking.

Publicado en Opiniones EP
Lunes, 14 Septiembre 2015 00:00

No hay alternativa pedagógica a los codos

No hay alternativa pedagógica a los codos

  • 'Yo defiendo el poder educativo de la frustración...'
  • 'Un niño rico escucha 2.150 palabras por hora; el pobre 620'
  • 'Los grandes hombres comparten una característica un poco deprimente: trabajan mucho'
  • 'Todo niño tiene derecho a tener unos padres imperfectos'

BERTA GONZÁLEZ DE VEGA ver en  periódico "El mundo"

Gregorio Luri participó en la III jornada de MEP. Ver Vídeo y dossier de la jornada

Quién lo diría, pero Gregorio Luri no tenía una vocación docente. Sólo sabía que estudiar era la alternativa al campo. Y que Magisterio, en Navarra, es lo que su familia se podía permitir. Ni ir a Zaragoza ni la privada. Cuando habla de los niños pobres, lo hace desde la experiencia, aunque el pudor le impida dar detalles. "Y tanto que sé", dice. Se echó novia, ahora mujer de muchos años, que quiso estudiar Psicología en Barcelona y allí se fueron. Él siguió con Magisterio. Sus padres le enseñaron el "amor al trabajo bien hecho y huir de las excusas, porque es lo que más infecta al alma". "No consigues la autonomía personal echando la culpa a alguien", remata. Si había que ser profesor, sería bueno. Cree que uno se motiva solo, "creando el relato de tu propia vida". "No puedes ir todos los días a trabajar al Paraíso", dice y añade su frase favorita de Nietzsche: "Donde no puedas amar, pasa de largo". Él lo ha buscado. Encontró el amor también en sus libros. El trabajo bien hecho del que le hablaban sus padres. Y en aquella novia, hoy abuela, por la que llegó a Barcelona, donde siempre fue Gregorio, como le habían bautizado. Tiene dos títulos en las librerías, '¿Matar a Sócrates?' y 'Mejor Educados'. Lleva todo el verano inmerso en el siguiente, titulado provisionalmente 'Fe, Esperanza y Caridad', sobre Caridad Mercader, madre de Ramón, el asesino de Trotski. Es Gregorio Luri, navarro en Cataluña.

 Le preocupa que nadie se ocupe en serio de la educación de los niños pobres. Que ahora se diga que los resultados de PISA tienen que ver con el estatus socioeconómico de la familia y poco más...

La diferencia entre los niños culturalmente ricos y los culturalmente pobres es doble. En primer lugar, es una diferencia de conocimientos, porque los ricos siempre están reforzando en casa lo que aprenden en la escuela, mientras que los pobres hay muchas cosas que, si no las aprenden en la escuela, no las aprenden en ningún sitio. Un niño culturalmente rico escucha un promedio de 2.150 palabras por hora, mientras que el pobre apenas llega a las 620. El momento crítico para los niños culturalmente pobres es tercero de Primaria, cuando pasan de aprender a leer a aprender leyendo. Los que mejor leen, más aprenden y las diferencias iniciales se incrementan. El fracaso escolar es básicamente un fracaso lingüístico. El mayor escándalo de nuestra escuela es que, en cuarto de Primaria, ya podemos identificar a los niños que fracasarán académicamente. En segundo lugar, es una diferencia de agenda al acabar la enseñanza obligatoria. Todos sabemos que, para encontrar un trabajo, una buena agenda es más importante que un buen currículo.

¿Ha leído el libro de Amanda Ripley, 'Los chicos más listos del mundo'? Explica cómo la directora de un colegio, en un barrio todo lo pobre y conflictivo que puede ser en Helsinki, dice que procura no empatizar con los problemas de los niños en sus casas...

Hay un profundo cinismo en la oferta de empatía a un niño pobre, porque no le ayuda nada a buscar salidas a su miseria. Los pobres necesitan herramientas intelectuales, no nuestra lástima. Es decir, debemos ofrecerles nuestro respeto. Para ello hay que decirles claramente que no hay alternativa pedagógica a los codos. No existe el aprendizaje fácil de cuestiones complejas por una sencilla razón: la cultura es siempre elitista. Quien no entienda la diferencia entre las obras completas de Georgie Dann y un cuarteto de cuerda de Beethoven, no puede llamarse culto. Esto ha sido siempre así, pero hoy lo es aún más, porque las diferencias entre los intereses espontáneos de un niño y las demandas de conocimiento de la vida adulta son cada vez mayores.

El secretario de Educación en EEUU plantea que los niños que vayan bien académicamente en colegios de barriadas marginales puedan estar internos en colegios con niños similares de lunes a viernes.

Bart Simpson se queja de que, como va retrasado, lo llevan a una clase en la que se trabaja más lento, con lo cual su retraso no deja de incrementar. La pregunta que una escuela con una conciencia de servicio público debe plantearse es: ¿cómo compensar las desigualdades culturales familiares? La respuesta es triple: con profesores de mayor calidad, con una instrucción lineal y más horas de escuela. Hay experiencias internacionales que lo demuestran.

La élite occidental sí que dispone que sus hijos sepan lo que es esforzarse para poder entrar en las mejores universidades. Creo que usted ha acuñado el término para eso, "aristocracia cognitiva". Y eso puede ser origen de mayor desigualdad, algo que se impone como una preocupación del discurso político.

Desgraciadamente la expresión «aristocracia cognitiva» no es mía. Me la he apropiado. Me parece que se percibe una mutación en nuestra pobre meritocracia. El mérito antiguo tenía que ver con la información que manejaba una persona; hoy, cuando la información es cada vez más asequible, lo valioso es lo más escaso y lo más escaso es la atención y la capacidad para identificar, buscar y ordenar la información valiosa, es decir, el criterio. Se dicen muchas vaciedades sobre la escuela del futuro, como que el conocimiento ya no será valioso. Pero para educar la atención y el criterio necesitamos conocimientos. El interés no es el motor del conocimiento, sino que el conocimiento es el motor del interés. El ignorante no tiene interés por lo que ignora porque no sabe ni que lo ignora, mientras que cuanto más sabemos de algo, más interés le descubrimos, más fácil aprendemos cosas nuevas y con más placer lo comunicamos.

¿Usted echa en falta en los discursos pedagógicos actuales, muy centrados en la creatividad, conceptos como el autocontrol y el coraje?

Echo en falta más rigor. ¡Qué dejen de presentarnos como innovaciones experimentos fracasados hace cien años! Los que nos aseguran que la creatividad puede enseñarse deberían decirnos a quién se la han enseñado. Los demás no sabemos cómo producir ni Picassos ni Steve Jobs. Allí donde hay una personalidad creativa lo que encontramos es a alguien que conoce bien su oficio, que le dedica muchas horas y que es capaz de concentrarse intensamente en los problemas que desea resolver. Para eso necesita tener conocimientos. Los grandes hombres comparten una característica un poco deprimente: todos trabajan mucho.

También cree que hay un abuso del concepto de espontaneidad, como si reprimirla fuera un sinónimo de opresión casi fascista.

Eso que llamamos cultura es posible porque somos capaces de abrir un espacio para la reflexión entre la aparición de un deseo y su satisfacción. Los deseos son caprichosos y se despiertan sin pedir permiso en cualquier parte. Yo defiendo el poder educativo de la frustración, que es la represión que es capaz de ejercer un pastelero sobre sí mismo para no comerse los ingredientes mientras hace un pastel. Sin autocontrol, sin la capacidad para abrir el espacio de reflexión, no hay pensamiento estratégico. La idea de que la educación ha de desarrollar todas las capacidades del niño sólo pudo nacer entre pedagogos sin hijos que nunca impartieron clases a adolescentes. Hay muchas potencialidades que deben reprimirse: el robo, la mentira, la laxitud, etc.

Y el caso es que son miles de padres los que han leído mucho sobre educación, más que nunca quizás; o sea, los que sienten una obligación de educar bien a su hijo y, si no lo consiguen, se sienten culpables y responsables.

La mayor parte de la literatura pedagógica dirigida a las familias no tiene por misión enseñar la naturaleza de la paternidad, sino ocultarla. Es hija de la pedagogía new age, que cree que un deseo es un hecho, y del mito tecnológico contemporáneo, que nos asegura que hay una respuesta precisa para cada problema. En las cosas humanas no es así. Ni los deseos son hechos, ni hay manera de controlar el azar. Eso que llamamos educar hay que tomárselo con mucha humildad. Podemos colaborar en el desarrollo de nuestros hijos y, sobre todo, evitar ciertos errores de bulto, pero la vida de nuestros hijos nunca está dúctilmente presente ante nuestras manos. Una familia no es un tubo de ensayo. Esto debería contribuir a relajarnos. Yo defiendo la introducción de dos nuevos artículos en los derechos del niño: "Todo niño tiene derecho a tener unos padres imperfectos» y «Todo niño tiene derecho a tener unos padres tranquilos".

"Para educar éticamente hay que ser ético. No hay otra", dice usted.

Educamos por impregnación. El órgano educativo de nuestro hijo es el ojo, no el oído. Y la impregnación es más eficaz cuando no sabemos que estamos educando, cuando nos comportamos espontáneamente, cuando mejor se exhiben nuestras convicciones morales. Si asumimos esto, debemos asumir también que no siempre damos a nuestros hijos ejemplos intachables. Para compensar la diferencia de altura entre nuestros buenos propósitos y nuestra conducta, sólo hay un medio: el amor. Una familia normal es un enorme chollo psicológico, capaz de sobrellevar sus neurosis cotidianas sin demasiadas estridencias.

Los niños varones son los que peor lo están haciendo en los exámenes y el fracaso escolar se ceba con ellos. Usted cree que conceptos como «coraje» están en el olvido porque, quizás, se asocia con cierto machismo. Hay países en los que se plantea la educación diferenciada como una solución. ¿Cómo lo ve?

Hay cuestiones escolares que tienen que ver más con los derechos civiles de una ciudadanía adulta en una sociedad liberal que con las opiniones de los pedagogos. La educación diferenciada o la educación en casa son dos ejemplos. Si el ciudadano propietario está convencido de que nadie puede imponerle una ideología política, una religión, una orientación sexual o estética, un modelo familiar, etc., ¿por qué ha de confiar la educación de sus hijos al Estado? Este es un problema mayor que ya, de hecho, está afectando a todos nuestros debates escolares, de ahí las crecientes dificultades de los legisladores para alcanzar consensos educativos amplios. Cada vez será más difícil ponernos de acuerdo sobre los contenidos mínimos que han de dominar las nuevas generaciones y cada vez será más necesario que los padres asuman la trayectoria educativa de sus hijos. Es más fácil y más cómodo criticar al ministro de Educación, sea el que sea, aunque no dispongamos de ningún paraíso educativo al que retornar, que llegar a un pacto educativo eficiente, amplio y estable. A los hechos me remito.

En muchas memorias de británicos de principios del siglo XX hablan de la obsesión de aquellos internados por forjarles el "carácter".

La educación del carácter es esencial en la tradición pedagógica británica y no se puede decir que les haya ido mal. Se ha llegado a decir que las guerras mundiales las ganaron los británicos en los campos de deporte de Eton. Incluso ahora Nicky Morgan, secretaria de Educación, insiste en que la educación del carácter ha de ser equiparable a la formación académica. Nosotros consideramos mucho más ese discurso bonito de la educación en valores que es un fomento de la náusea en lugar del apetito. Les intentamos inculcar a nuestros alumnos lo mal que se han de sentir ante determinadas conductas, pero no les impulsamos a dar ejemplo, es decir, a manifestar sus valores en sus conductas.

La excelencia está en boca de los políticos pero al hablar de ayudas a los alumnos excelentes, muchos se rasgan las vestiduras. No así con los deportistas de élite. ¿Por qué?

La excelencia es un concepto que cada vez genera más reticencias en la escuela al mismo tiempo que es cada vez más demandado en sociedad, incluso por los pedagogos cuando van al dentista. La escuela ha sacralizado la equidad. Nadie pone en cuestión este principio socialdemócrata, ¿pero una equidad que no garantice la movilidad social, puede dejarnos satisfechos? En Andalucía, para un pobre será más relevante que pueda haber movilidad social que la equidad, pero claro, un sistema educativo con todos con un cuatro es muy equitativo. Los sistemas de éxito dan más excelencia que deficiencia, porque incrementan el capital social. Si producen más deficiencia que excelencia, y esto se puede comprobar con una resta en los resultados de PISA, o importan excelencia o tendrán un problema con su desarrollo futuro. La escuela tradicional estaba concebida como un puente de confianza entre la familia, donde el niño es querido incondicionalmente por ser quien es, y la sociedad, donde somos valorados condicionalmente, según lo que sepamos hacer. No tengo claro que la escuela sepa hoy cuál es su función. Obviamente, si se pierde el sentido de la función, se pierde también el de la excelencia.

 

Publicado en Entrevistas
Domingo, 13 Septiembre 2015 00:00

No hay alternativa pedagógica a los codos

No hay alternativa pedagógica a los codos

  • 'Yo defiendo el poder educativo de la frustración...'
  • 'Un niño rico escucha 2.150 palabras por hora; el pobre 620'
  • 'Los grandes hombres comparten una característica un poco deprimente: trabajan mucho'
  • 'Todo niño tiene derecho a tener unos padres imperfectos'

BERTA GONZÁLEZ DE VEGA ver en  periódico "El mundo"

Quién lo diría, pero Gregorio Luri no tenía una vocación docente. Sólo sabía que estudiar era la alternativa al campo. Y que Magisterio, en Navarra, es lo que su familia se podía permitir. Ni ir a Zaragoza ni la privada. Cuando habla de los niños pobres, lo hace desde la experiencia, aunque el pudor le impida dar detalles. "Y tanto que sé", dice. Se echó novia, ahora mujer de muchos años, que quiso estudiar Psicología en Barcelona y allí se fueron. Él siguió con Magisterio. Sus padres le enseñaron el "amor al trabajo bien hecho y huir de las excusas, porque es lo que más infecta al alma". "No consigues la autonomía personal echando la culpa a alguien", remata. Si había que ser profesor, sería bueno. Cree que uno se motiva solo, "creando el relato de tu propia vida". "No puedes ir todos los días a trabajar al Paraíso", dice y añade su frase favorita de Nietzsche: "Donde no puedas amar, pasa de largo". Él lo ha buscado. Encontró el amor también en sus libros. El trabajo bien hecho del que le hablaban sus padres. Y en aquella novia, hoy abuela, por la que llegó a Barcelona, donde siempre fue Gregorio, como le habían bautizado. Tiene dos títulos en las librerías, '¿Matar a Sócrates?' y 'Mejor Educados'. Lleva todo el verano inmerso en el siguiente, titulado provisionalmente 'Fe, Esperanza y Caridad', sobre Caridad Mercader, madre de Ramón, el asesino de Trotski. Es Gregorio Luri, navarro en Cataluña.

 

Le preocupa que nadie se ocupe en serio de la educación de los niños pobres. Que ahora se diga que los resultados de PISA tienen que ver con el estatus socioeconómico de la familia y poco más...

La diferencia entre los niños culturalmente ricos y los culturalmente pobres es doble. En primer lugar, es una diferencia de conocimientos, porque los ricos siempre están reforzando en casa lo que aprenden en la escuela, mientras que los pobres hay muchas cosas que, si no las aprenden en la escuela, no las aprenden en ningún sitio. Un niño culturalmente rico escucha un promedio de 2.150 palabras por hora, mientras que el pobre apenas llega a las 620. El momento crítico para los niños culturalmente pobres es tercero de Primaria, cuando pasan de aprender a leer a aprender leyendo. Los que mejor leen, más aprenden y las diferencias iniciales se incrementan. El fracaso escolar es básicamente un fracaso lingüístico. El mayor escándalo de nuestra escuela es que, en cuarto de Primaria, ya podemos identificar a los niños que fracasarán académicamente. En segundo lugar, es una diferencia de agenda al acabar la enseñanza obligatoria. Todos sabemos que, para encontrar un trabajo, una buena agenda es más importante que un buen currículo.

¿Ha leído el libro de Amanda Ripley, 'Los chicos más listos del mundo'? Explica cómo la directora de un colegio, en un barrio todo lo pobre y conflictivo que puede ser en Helsinki, dice que procura no empatizar con los problemas de los niños en sus casas...

Hay un profundo cinismo en la oferta de empatía a un niño pobre, porque no le ayuda nada a buscar salidas a su miseria. Los pobres necesitan herramientas intelectuales, no nuestra lástima. Es decir, debemos ofrecerles nuestro respeto. Para ello hay que decirles claramente que no hay alternativa pedagógica a los codos. No existe el aprendizaje fácil de cuestiones complejas por una sencilla razón: la cultura es siempre elitista. Quien no entienda la diferencia entre las obras completas de Georgie Dann y un cuarteto de cuerda de Beethoven, no puede llamarse culto. Esto ha sido siempre así, pero hoy lo es aún más, porque las diferencias entre los intereses espontáneos de un niño y las demandas de conocimiento de la vida adulta son cada vez mayores.

El secretario de Educación en EEUU plantea que los niños que vayan bien académicamente en colegios de barriadas marginales puedan estar internos en colegios con niños similares de lunes a viernes.

Bart Simpson se queja de que, como va retrasado, lo llevan a una clase en la que se trabaja más lento, con lo cual su retraso no deja de incrementar. La pregunta que una escuela con una conciencia de servicio público debe plantearse es: ¿cómo compensar las desigualdades culturales familiares? La respuesta es triple: con profesores de mayor calidad, con una instrucción lineal y más horas de escuela. Hay experiencias internacionales que lo demuestran.

La élite occidental sí que dispone que sus hijos sepan lo que es esforzarse para poder entrar en las mejores universidades. Creo que usted ha acuñado el término para eso, "aristocracia cognitiva". Y eso puede ser origen de mayor desigualdad, algo que se impone como una preocupación del discurso político.

Desgraciadamente la expresión «aristocracia cognitiva» no es mía. Me la he apropiado. Me parece que se percibe una mutación en nuestra pobre meritocracia. El mérito antiguo tenía que ver con la información que manejaba una persona; hoy, cuando la información es cada vez más asequible, lo valioso es lo más escaso y lo más escaso es la atención y la capacidad para identificar, buscar y ordenar la información valiosa, es decir, el criterio. Se dicen muchas vaciedades sobre la escuela del futuro, como que el conocimiento ya no será valioso. Pero para educar la atención y el criterio necesitamos conocimientos. El interés no es el motor del conocimiento, sino que el conocimiento es el motor del interés. El ignorante no tiene interés por lo que ignora porque no sabe ni que lo ignora, mientras que cuanto más sabemos de algo, más interés le descubrimos, más fácil aprendemos cosas nuevas y con más placer lo comunicamos.

¿Usted echa en falta en los discursos pedagógicos actuales, muy centrados en la creatividad, conceptos como el autocontrol y el coraje?

Echo en falta más rigor. ¡Qué dejen de presentarnos como innovaciones experimentos fracasados hace cien años! Los que nos aseguran que la creatividad puede enseñarse deberían decirnos a quién se la han enseñado. Los demás no sabemos cómo producir ni Picassos ni Steve Jobs. Allí donde hay una personalidad creativa lo que encontramos es a alguien que conoce bien su oficio, que le dedica muchas horas y que es capaz de concentrarse intensamente en los problemas que desea resolver. Para eso necesita tener conocimientos. Los grandes hombres comparten una característica un poco deprimente: todos trabajan mucho.

También cree que hay un abuso del concepto de espontaneidad, como si reprimirla fuera un sinónimo de opresión casi fascista.

Eso que llamamos cultura es posible porque somos capaces de abrir un espacio para la reflexión entre la aparición de un deseo y su satisfacción. Los deseos son caprichosos y se despiertan sin pedir permiso en cualquier parte. Yo defiendo el poder educativo de la frustración, que es la represión que es capaz de ejercer un pastelero sobre sí mismo para no comerse los ingredientes mientras hace un pastel. Sin autocontrol, sin la capacidad para abrir el espacio de reflexión, no hay pensamiento estratégico. La idea de que la educación ha de desarrollar todas las capacidades del niño sólo pudo nacer entre pedagogos sin hijos que nunca impartieron clases a adolescentes. Hay muchas potencialidades que deben reprimirse: el robo, la mentira, la laxitud, etc.

Y el caso es que son miles de padres los que han leído mucho sobre educación, más que nunca quizás; o sea, los que sienten una obligación de educar bien a su hijo y, si no lo consiguen, se sienten culpables y responsables.

La mayor parte de la literatura pedagógica dirigida a las familias no tiene por misión enseñar la naturaleza de la paternidad, sino ocultarla. Es hija de la pedagogía new age, que cree que un deseo es un hecho, y del mito tecnológico contemporáneo, que nos asegura que hay una respuesta precisa para cada problema. En las cosas humanas no es así. Ni los deseos son hechos, ni hay manera de controlar el azar. Eso que llamamos educar hay que tomárselo con mucha humildad. Podemos colaborar en el desarrollo de nuestros hijos y, sobre todo, evitar ciertos errores de bulto, pero la vida de nuestros hijos nunca está dúctilmente presente ante nuestras manos. Una familia no es un tubo de ensayo. Esto debería contribuir a relajarnos. Yo defiendo la introducción de dos nuevos artículos en los derechos del niño: "Todo niño tiene derecho a tener unos padres imperfectos» y «Todo niño tiene derecho a tener unos padres tranquilos".

"Para educar éticamente hay que ser ético. No hay otra", dice usted.

Educamos por impregnación. El órgano educativo de nuestro hijo es el ojo, no el oído. Y la impregnación es más eficaz cuando no sabemos que estamos educando, cuando nos comportamos espontáneamente, cuando mejor se exhiben nuestras convicciones morales. Si asumimos esto, debemos asumir también que no siempre damos a nuestros hijos ejemplos intachables. Para compensar la diferencia de altura entre nuestros buenos propósitos y nuestra conducta, sólo hay un medio: el amor. Una familia normal es un enorme chollo psicológico, capaz de sobrellevar sus neurosis cotidianas sin demasiadas estridencias.

Los niños varones son los que peor lo están haciendo en los exámenes y el fracaso escolar se ceba con ellos. Usted cree que conceptos como «coraje» están en el olvido porque, quizás, se asocia con cierto machismo. Hay países en los que se plantea la educación diferenciada como una solución. ¿Cómo lo ve?

Hay cuestiones escolares que tienen que ver más con los derechos civiles de una ciudadanía adulta en una sociedad liberal que con las opiniones de los pedagogos. La educación diferenciada o la educación en casa son dos ejemplos. Si el ciudadano propietario está convencido de que nadie puede imponerle una ideología política, una religión, una orientación sexual o estética, un modelo familiar, etc., ¿por qué ha de confiar la educación de sus hijos al Estado? Este es un problema mayor que ya, de hecho, está afectando a todos nuestros debates escolares, de ahí las crecientes dificultades de los legisladores para alcanzar consensos educativos amplios. Cada vez será más difícil ponernos de acuerdo sobre los contenidos mínimos que han de dominar las nuevas generaciones y cada vez será más necesario que los padres asuman la trayectoria educativa de sus hijos. Es más fácil y más cómodo criticar al ministro de Educación, sea el que sea, aunque no dispongamos de ningún paraíso educativo al que retornar, que llegar a un pacto educativo eficiente, amplio y estable. A los hechos me remito.

En muchas memorias de británicos de principios del siglo XX hablan de la obsesión de aquellos internados por forjarles el "carácter".

La educación del carácter es esencial en la tradición pedagógica británica y no se puede decir que les haya ido mal. Se ha llegado a decir que las guerras mundiales las ganaron los británicos en los campos de deporte de Eton. Incluso ahora Nicky Morgan, secretaria de Educación, insiste en que la educación del carácter ha de ser equiparable a la formación académica. Nosotros consideramos mucho más ese discurso bonito de la educación en valores que es un fomento de la náusea en lugar del apetito. Les intentamos inculcar a nuestros alumnos lo mal que se han de sentir ante determinadas conductas, pero no les impulsamos a dar ejemplo, es decir, a manifestar sus valores en sus conductas.

La excelencia está en boca de los políticos pero al hablar de ayudas a los alumnos excelentes, muchos se rasgan las vestiduras. No así con los deportistas de élite. ¿Por qué?

La excelencia es un concepto que cada vez genera más reticencias en la escuela al mismo tiempo que es cada vez más demandado en sociedad, incluso por los pedagogos cuando van al dentista. La escuela ha sacralizado la equidad. Nadie pone en cuestión este principio socialdemócrata, ¿pero una equidad que no garantice la movilidad social, puede dejarnos satisfechos? En Andalucía, para un pobre será más relevante que pueda haber movilidad social que la equidad, pero claro, un sistema educativo con todos con un cuatro es muy equitativo. Los sistemas de éxito dan más excelencia que deficiencia, porque incrementan el capital social. Si producen más deficiencia que excelencia, y esto se puede comprobar con una resta en los resultados de PISA, o importan excelencia o tendrán un problema con su desarrollo futuro. La escuela tradicional estaba concebida como un puente de confianza entre la familia, donde el niño es querido incondicionalmente por ser quien es, y la sociedad, donde somos valorados condicionalmente, según lo que sepamos hacer. No tengo claro que la escuela sepa hoy cuál es su función. Obviamente, si se pierde el sentido de la función, se pierde también el de la excelencia.

 

Publicado en Noticias
Viernes, 11 Septiembre 2015 00:00

10 sugerencias para promover la creatividad

10 SUGERENCIAS PARA PROMOVER LA CREATIVIDAD EN NUESTROS ALUMNOS

en el blog de @Manu_Velasco
 
 
 
Decía Albert Einstein: "El regalo de la fantasía y la esperanza ha significado mucho más para mí que la capacidad de absorber y retener conocimiento."
 
Esta frase me ha hecho reflexionar y plantearme varias preguntas:
- ¿Estamos creando las circunstancias adecuadas para que la creatividad de nuestros alumnos salga a la luz?
- En muchas ocasiones, ¿es verdad que nos dedicamos a imponer actividades que consideramos que los niños necesitan?
- ¿Qué enseñanza estamos priorizando en el sistema educativo?
- ¿Potenciamos el talento de nuestros alumnos?
 
Estos interrogantes suponen el primer paso para llegar a valorar y desarrollar el talento y la creatividad de nuestro alumnado. No podemos conformarnos con mirar a nuestros alumnos, tenemos que verlos. Ver qué les inspira, qué les llama la atención, qué se les da bien, qué les entusiasma, cuáles son sus miedos o temores. Si los vemos los comprenderemos, los aceptaremos y los conoceremos de verdad.
 
Estamos en la era del talento, la era que nos exige innovar, crear, ser diferentes... Y tenemos que preparar a nuestros alumnos para ella teniendo muy claro que la innovación siempre está a expensas de la creatividad permitida.
 
Con todo esto mi pregunta final es: ¿Qué se puede hacer en los centros educativos para promover la creatividad de los alumnos?La respuesta os la dejo en el cartel de abajo. Podéis descargarlo en PDF en el siguiente enlace 10 sugerencias para promover la creatividad en nuestros alumnos.
Publicado en Opiniones EP

 

NO TE PIERDAS ESTE FORO

¿Quieres saber cómo las BBPP educativas mejoran la educación?

No te pierdas el taller interactivo

La inclusión social de los alumnos con TEA  en el CEIP Vicente Aleixandre de Alcorcón. Madrid

Buena práctica premiada en el V concurso de BBPP educativas convocado por la asociación “Mejora tú Escuela Pública”

 

*      Un acto único conversando con sus autores: Francisco Díaz y Luis Fernández; para aprender y compartir la BBPP. Con la participación de Carmen Guaita, Maestra de Primaria. Licenciada en Filosofía. Escritora.

*      El Know-How dirigido a alumnos con necesidades educativas especiales

*      Gestión de la diversidad

*      Una oportunidad que puede inspirarte para trabajar en el aula

*      Tomar consciencia  de que tú también tienes una BBPP y puedes participar en el VI concurso organizado por Mejora tu Escuela Pública.

 

Día 22 de Septiembre 2015

Hora: 18,00

Lugar: Colegio Público Vicente Aleixandre

Calle Polvoranca, 35, 28923 Alcorcón, Madrid

 

Cómo llegar

Más Información

Juliana Manrique

Comunicación

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

655245727

 

Asisitencia gratuita. Reserva tu entrada en

https://www.ticketea.com/entradas-charla-compartiendo-bbpp-con-la-escuela-publica/

 

Publicado en Foros BBPP

 

Nuevos cursos :

Entornos personales de aprendizaje (2ª edición)

Cómo introducir la programación y la robótica educativa en todas las materias 

Aprendizaje Basado en Proyectos (2ª edición)

Enseñar y evaluar la competencia digital (2ª edición)

Más información

Los Cursos Masivos Abiertos en Red, o MOOC (del inglés, Massive Open Online Courses ), son una nueva modalidad de formación con propuestas orientadas a la difusión web de contenidos y un plan de actividades de aprendizaje abierto a la colaboración y la participación masiva. Son cursos con soporte web escalable e inscripción libre para quienes quieran acceder y seguir la propuesta formativa.

Las propuestas formativas MOOC, término acuñado por Dave Cormier durante el desarrollo de un curso abierto sobre conectivismo en 2008, se han extendido de forma global con millones de participantes en plataformas como Coursera, Udacity, edX… INTEF inició en 2014 un plan piloto de MOOC para formación de profesorado dentro de las líneas de actuación del proyecto de "Nuevas modalidades de formación".

La actual oferta de cursos masivos se puede ver en su plataforma MOOC.

Publicado en Noticias

IES VEGA DEL ARGOS Cehegín (Murcia).

Material premiado con el 2º Premio Nacional, Modalidad A - Tipo II: Materiales y recursos presentados por Centros de enseñanza del Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado INTEF [ir a enlace]

la propuesta que aquí presentamos se llevó a cabo durante el curso escolar 2011-2012 en un centro de enseñanza secundaria público de Cehegín (Murcia) con todos los alumnos de este centro. Y es que durante varios meses, el centro planificó este evento paralelamente al desarrollo normal de las clases la realización de nuestro lipdub: Lipdub IES Vega del Argos 2012.

Pero ¿qué es un lipdub? El lipdub, cuyo significado literal es “doblaje de labios”, es un vídeo musical de unos cuantos minutos realizado por un grupo de personas que sincroniza sus labios, gestos y movimientos con una canción conocida, actual, alegre y con ritmo. Se suele realizar en una sola toma o plano secuencia (secuencia filmada en continuidad, sin cortes) en la que la cámara se desplaza de acuerdo a una meticulosa planificación. Durante la grabación los participantes hacen playback mientras suena la música en un reproductor móvil, que acompaña al cámara. No importa la calidad del sonido de la toma porque es en la edición posterior cuando se incorpora la canción como banda sonora. Uno de los propósitos del lipdub es presentar las instalaciones del IES, a sus alumnos, a sus profesores, resto del personal no docente, la AMPA; en definitiva al centro en su conjunto.

PROYECTO COMPLETO

Publicado en Secundaria

Del blog de Manu Velasco

Se define: Maestro con los pies en la tierra y la cabeza en las estrellas

 

Me he inspirado en estas palabras  de Teresa de Calcuta para crear este póster de PEQUEÑOS CONSEJOS PARA EMPEZAR UN NUEVO CURSO. Todo se reduce a una fórmula compuesta por pasión, ilusión, ganas y optimismo. 
 
El día más bello: hoy.
La cosa más fácil: equivocarse.
El obstáculo más grande: el miedo.
El mayor error: abandonarse.
La raíz de todos los males: el egoísmo.
La distracción más bella: el trabajo.
La peor derrota: el desaliento.
Los mejores maestros: los niños.
La primera necesidad: comunicarse.
La mayor felicidad: ser útil a los demás.
El misterio más grande: la muerte.
El peor defecto: el mal humor.
El ser más peligroso: el mentiroso.
El sentimiento más ruin: el rencor.
El regalo más bello: el perdón.
Lo más imprescindible: el hogar.
La ruta más rápida: el camino correcto.
La sensación más grata: la paz interior.
El arma más eficaz: la sonrisa.
El mejor remedio: el optimismo.
La mayor satisfacción: el deber cumplido.
La fuerza más poderosa: la fe.
Los seres más necesitados: los padres.
Lo más hermoso de todo: el amor.

 

 
Publicado en Enfocados en educar
Domingo, 30 Agosto 2015 00:00

Educar en la realidad

 

  1. INTRODUCCIÓN

Un nuevo curso está a punto de comenzar. Y la realidad nos espera. La realidad; esa gran señora que nos reclama constantemente en un mundo cada vez más “interesante”.

El mejor “componente” de la realidad son las personas. Son las que nos esperan, de nuevo, en este comienzo de curso. Contar con la realidad de las personas es uno de los grandes retos de la educación en el siglo XXI.

  1. SUGERENCIA

.TÍTULO: “Educar en la realidad”

.AUTORA: Catherine L’Ecuyer

.EDITORIAL: Plataforma actual

  1. PERFIL DE LA AUTORA

Canadiense afincada en Barcelona, Caterhine, es madre de cuatro hijos. Licenciada en Derecho, máster en el IESE. Consultora y formadora en distintas empresas: Albertis, Coprabo, Croda o Pepsi.

En la actualidad, investiga e imparte conferencias sobre temas educativos. Su libro Educar en el asombro se ha convertido en una nueva hipótesis y teoría del aprendizaje.

  1. JUSTIFICACIÓN/MOTIVACIÓN

En un mundo cada vez más “dominado” por lo digital…¿Prestamos mucha atención a la realidad? De las personas, de las cosas…

Los alumnos, o aprenden en clave de realidad o difícilmente aprenden.

Los neuromitos de la educación, los “nativos digitales”, la motivación, las relaciones interpersonales, el apego, la sensibilidad, el sufrimiento, la empatía, el pensamiento…son grandes ingredientes de la realidad  que la autora de este  libro repasa en clave educativa.

Las personas aprendemos en y desde la realidad. Y la primera gran realidad es la naturaleza del niño…

¿Educamos partiendo de esa realidad? Una gran pregunta para un gran educador. Y para una gran aventura como es el comienzo de un curso escolar.

Publicado en Cine y libros

La nueva película #InsideOut  estrenada hace 2 semanas ayuda a nuestros peques y no tan peques a conocer las 5 emociones basicas. 

DEL REVÉS’ nos cuenta la historia de Riley. Una niña de 12 años que vive en Minnesota y que por motivos del trabajo de su padre tienen que mudarse ella y su familia a San Francisco.

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Este cambio en la vida de la pequeña Riley afectará directamente a todas sus emociones.

En el blog Jill Kuzma SLP Social y Emocional Habilidad Sharing Sitio comparten un recurso "Descubre el tamaño de tus sentimientos con personajes de la película  #DelReves"  que podemos utilizar en el aula para enseñar a nuestros chicos y chicas a: 

  • ampliar vocabulario emocional y entender gradaciones de sentimientos
  • identificar lo que el "tamaño" de una sensación de un niño está teniendo en el momento, hablar de pistas "cuerpo" que llevaron a la escalada de un sentimiento
  • describir las emociones de un personaje de ficción y el cambio emocional de un texto o un videoclip
  • entender las emociones del estado mental como la frustración, sensación avergonzado, culpable, decepcionado - con sentimientos superpuestos

Puedes descargar el recurso haciendo click sobre el título del artículo

 

Si quieres conocer todos los detalles de la película #DelRevés  selecciona:

Emociónate con #DelRevés, película de Pixar llena de emociones #emocioncrea

 

 

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