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"Los buenos profesores desempeñan cuatro funciones principales: motivan a sus alumnos, facilitan el aprendizaje, tienen expectativas con respecto a ellos y les capacitan para creer en sí mismos." Ken Robinson: Escuelas creativas.

Por Salvador Rodríguez Ojaos

¿Cómo crees que son tus alumnos: aprendices natos o perezosos por naturaleza? Piensa bien la respuesta a esta cuestión pues de ella depende la metodología educativa que aplicas (o deberías aplicar) en tus clases.

Si crees que tus alumnos son congénitamente holgazanes, tu forma de dar clase estará encaminada a obligar a los alumnos a aprender, les facilitarás el contenido que tienen que hacer suyo, les darás lecciones, les aplicarás la disciplina necesaria para contrarrestar su pereza..., en definitiva, les forzarás a aprender.

En cambio, si crees que tus alumnos son irrefrenablemente curiosos, tu manera de dar clase consistirá en plantearles retos, en posibilitar que exploren, descubran y creen conocimiento. Les invitarás a expresar sus intereses y les guiarás para saciar su capacidad innata de aprendizaje..., es decir, les retarás a aprender.

También puede suceder que aunque creas que tus alumnos son curiosos, te sientes en la obligación de cumplir con un currículo que parece estar pensado para su sufrimiento, con contenidos a los que no les encuentran sentido alguno ni de los que aprecian que tengan incidencia real en su vida cotidiana. No te dejes vencer por la tentación de caer en el conformismo. Se pueden enseñar contenidos curriculares aprovechando la curiosidad de los alumnos y obtener a su vez excelentes resultados en el aprendizaje. Tienes que buscar la manera de conectar esos contenidos con los intereses de los alumnos (¡se puede!) o entender el currículo como algo flexible y prescindir de los contenidos que no se corresponden con la realidad de los alumnos.

Mi consejo para cualquier educador es: ¡no te rindas nunca! Rendirte ante un alumno con dificultades es negar la esencia misma de la educación, es renunciar a los fundamentos de la enseñanza. Es obligación de todo docente establecer una relación empática, un vínculo intenso, con cada uno de sus alumnos. Debes conocer cuáles son sus virtudes y sus limitaciones, debes saber cuáles son sus intereses, sus sueños y sus fobias..., en otras palabras, todo educador debe saber qué esperan sus alumnos de ellos mismos y debe tener claro que espera él de ellos.

Educar es DESCUBRIR no imponer... ya he dicho en más de una ocasión que la educación que motiva a los alumnos es la que les ayuda a provocar cambios. Es por ello que las funciones que desempeñan los buenos profesores son las cuatro que enumera Ken Robinson en la cita que encabeza este post.

P.D.: Si un docente fuera un superhéroe, sus superpoderes serían: ESCUCHAR, DIALOGAR, PROPONER y COMPARTIR.

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El blog de Salvaroj

Por Salvador Rodríguez Ojaos

"La educación debería considerarse un viaje de descubrimiento. Debería estimular las llamas de la imaginación y encender el fuego de la curiosidad." Richard Gerver

No tengo ninguna duda de que, en educación, las estadísticas, los datos, las cifras y los gráficos tienen su importancia. Pero relativa... muy relativa, porque la educación también tiene que ver con las emociones, con los sentimientos, con el amor.

Si alguien tiene alguna duda de esta afirmación le invito a leer laentrada que mi amigo y admirado educador Agustín de la Cruz (@agustindelacru2) escribió hace unos días en Facebook. Si cuando lo leas no sientes la energía y el espíritu renovado para seguir luchando por la educación... es que, posiblemente, deberías dedicarte a otra cosa.

Agustín es un valiente y explica con pasión y entusiasmo cómo entendemos muchos la educación más allá de leyes, currículos y tópicos; la educación como algo que trasciende a la mera transmisión de conocimientos. Cuánta razón tiene cuando dice que:

"Los jóvenes nos están llamando. Nos piden que pensemos, sintamos, soñemos, lloremos y riamos, suframos, estudiemos, "caminemos"... a su lado. Démoslo todo por ellos. De 100 igual "salvamos" 90, p.e., pero no podemos consentir que pasen desapercibidos por nuestras vidas, que no seamos "huella" en sus vidas... Tenemos que acompañarlos, en lo bueno y menos bueno, pero siempre pensando que... "puede ser" que consigamos doblegar su "rocoso corazón". No dudemos en "estar siempre ahí", en ser sus confidentes, pero también sus "educadores -preventivos-", que saben leer las amenazas de la vida y ser los centinelas que avisan de los problemas que acechan a sus vidas."

Y es que no hay otra forma de educar que estar convencido de que todos y cada uno de nuestros alumnos (o hijos) tienen algo que aportar, tienen algo especial que mostrar, algún talento que compartir. Por eso debemos cambiar nuestra manera de enseñar, nuestra manera de relacionarnos con los chavales con los que compartimos el día a día, con los que reímos y lloramos, a los que enseñamos y nos enseñan..., es decir, a los que amamos. Porque no hay mayor acto de amor que educar.

Pero no debemos olvidar que ese acto de amor no se produce de manera "mágica" sino que es el resultado de saber aplicar los recursos pedagógicos y didácticos adecuados en los momentos precisos. Imaginemos que un educador es un pianista. Para que suene una música hermosa, sus dedos deben tocar las teclas adecuadas, en el momento idóneo, a la intensidad correcta, al ritmo pertinente... el pianista debe tener una técnica muy precisa pero al mismo tiempo una intensidad emocional y una sensibilidad especial. Lo mismo sucede con un educador.

Me gustaría acabar con las palabras de Ray Bradbury: "Acuérdense del pianista cuando decía que si no practicaba un día, se daba cuenta él; si no practicaba dos días, se percataban los críticos; y al cabo de tres días, se daba cuenta el público." No dejes de innovar, de formarte, de buscar nuevos caminos, nuevos retos... si no tus alumnos se darán cuenta.

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Viernes, 17 Julio 2015 00:00

Un pacto por la educación

 

La educación en España está en barbecho desde hace tiempo como consecuencia de su politización. En los últimos 45 años se han elaborado siete leyes: un vaivén nada beneficioso. ¿Para cuándo un pacto de Estado por la educación que reduzca al mínimo las diferencias curriculares entre las comunidades autónomas, mejore las competencias profesionales y reduzca el fracaso escolar? Sería también imprescindible aprovechar la experiencia del profesorado en el diseño de los nuevos currículos de formación profesional y ajustar, a su vez, la oferta formativa a los nuevos perfiles profesionales que necesitan las empresas. Se ha estado en ocasiones cerca de lograrlo, ¿es tan difícil ponerse de acuerdo? Quizás alguien generoso y con atribuciones lo medite. Ojalá. Profesores y alumnos se lo agradeceríamos; aumentaría su empleabilidad y la competitividad de nuestra economía, reduciendo las elevadas tasas de desempleo. ¿Y no es precisamente eso lo que buscamos todos desde hace años?—Marta Oliván Bascones.

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Miércoles, 15 Julio 2015 00:00

Carta de (des)amor a la Educación

Carta de (des)amor a la Educación

 Blog de Salvaroj
Querida Educación:
 
Hace casi 30 años que te conocí y sigo dedicado a ti con la ilusión del primer día. Sabes que lo nuestro fue un amor a primera vista, un flechazo de los que llegan a lo más hondo del alma y que nuestra relación durará toda mi vida.
 
La verdad es que en estos casi 30 años no has cambiado nada, te conservas igual que el primer día. Pero eso que en un ser humano puede resultar un halago, en ti es más bien un reproche. Ha pasado el tiempo, la sociedad ha cambiado, la tecnología ha progresado, la ciencia ha formulado nuevas teorías... pero tú te empeñas en permanecer inalterable como si todo eso no te incumbiera.
 
La verdad es que no estoy contigo por lo que eres, sino por lo que sé que puedes llegar a ser. Por eso, creo que ya es hora de que dejes de mirarte el ombligo y te decidas a cambiar. Aunque, en realidad, tú eres como te hacemos los que estamos contigo, te pediría que pusieras todo lo que esté en tu mano para ser distinta, que hagas de la innovación tu motivación principal.
 
Me gustaría que fueses más colaborativa, que dejes de ser tan competitiva y que permitas que las personas compartan y cooperen para alcanzar logros más importantes. Sería ideal que olvidaras la manera de evaluar que utilizas habitualmente, y que convirtieras el aprendizaje en tu razón de ser y que no le dieras tanta importancia a aprobar, a las notas y a los rankings.
 
Sé creativa, sé inclusiva, sé disruptiva, sé emotiva, pero sobre todo no olvides nunca los intereses y las necesidades de los niños, jóvenes y adultos con los que interactúas. Adáptate a ellos, ten en cuenta sus talentos, sus inteligencias, su capacidad de asombro, su curiosidad... no los trates a todos por igual, permite que cada persona pueda desarrollar al máximo sus posibilidades.
 
Deja de tenerle miedo a la tecnología... sé lista y alíate con ella, sé inteligente e incorpora todo aquello que pueden aportarte las TIC. Pero, eso sí, mantente firme y no pierdas tu esencia por hacerte tecnológica.
 
No olvides nunca que creo en ti, que creemos en ti, que sé que eres la herramienta que puede hacer cambiar el mundo, que puede cambiar la vida de las personas, que puede hacernos mejores.
 
 
Atentamente tuyo.
 
 
P.D.: No te dejes influenciar por aquellos que confunden la excelencia educativa con la memorización y la recitación de contenidos en un examen. No olvides nunca que tan importantes son los contenidos que inculcas como los valores que transmites.
 
 
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Lunes, 18 Mayo 2015 00:00

Es más difícil pensar que estudiar

¿Qué es más difícil hablar sobre un libro o escribir un libro? ¿Escuchar música o crear una canción? ¿Explicar cómo se hace una receta de cocina o elaborarla?

Y es que no es lo mismo reproducir que crear, explicar que construir  o estudiar que pensar.

@jblasgarcia en http://bit.ly/1eais4h

Hace unas semanas  tuvimos la suerte de que conviviera con mi familia, durante  unos días, una chica alemana, correspondiente en un intercambio lingüístico de mi hija menor.


Con la finalidad que practicara español, en las horas de sobremesa aprovechábamos para charlar con ella de temas variados.

Uno de ellos fue la forma en la que estudiaban en su colegio. Nos comentó que, por ejemplo, en historia estudiaban por "tópic". En este trimestre aprendían sobre Roma, y todo el trimestre anterior lo hicieron sobre  Grecia. En sus horas de clase buscan información, contrastan, dialogan, debaten y crean trabajos que conforman el dossier "Roma". De alguna manera, construyen su propio material de estudio.

Mi hija, que andaba  atenta a la conversación, y tras explicar cual era su sistema aquí ( el profesor dicta unos apuntes en clase, sobre los que hacemos algunos deberes, nos pregunta y explica lo que no entendemos y,para aprender bien lo explicado, lo estudiamos por medio de sus apuntes y  preparamos el examen) defendió enseguida su esfuerzo y dijo que aquí era más difícil, a lo que Marianna respondió; No, es más difícil lo que hacemos allí porque tenemos que pensar.

Es curioso observar como nuestros alumnos más veteranos (bachilleratos y más) , rehúsan aprender de otra forma que no sea memorizando y reproduciendo en un examen. En el fondo se han acostumbrado a un sistema cómodo ( la enseñanza bulímica) y lo demás le parece mucho más laborioso y se convierte en un rollo: Trabajar en equipo, desarrollar estrategias de pensamiento, investigar, trabajar sobre problemas o retos... se transforma en un esfuerzo al que no están acostumbrados. " Profe, por qué mejor no nos pones apuntes en el aula virtual?¿Profe, puedes pasarnos tus diapositivas de clase? 

En un tiempo de prosumidores seguimos formando, tristemente, consumidores del «prêt à porter» del conocimiento, del producto acabado, de conocimiento elaborado por otros.

Es hora del cambio.
porque 
Otra Cultura Escolar "Es posible".
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