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La codocencia, un trabajo en equipo para docentes y alumnos

La codocencia, un trabajo en equipo para docentes y alumnos Destacado

Publicado por ENIAC. Espacio de pensamiento e innovación educativa. Grupo Siena

La última entrega del Informe PISA volvía a tirar de las orejas al sistema educativo español. En este caso, por la poca capacidad de nuestros docentes para trabajar en equipo, en comparación con los resultados obtenidos por otros países de la OCDE. Es verdad que los profesores tienen que enfrentarse a problemas actuales como la necesidad de formación, falta de autoridad, cambio de rol ante las nuevas tecnologías o conflictos de convivencia. Sin embargo, en aquellos centros donde existe una gran colaboración entre docentes, se produce una mayor motivación de esos mismos docentes que después se refleja en los resultados de sus alumnos.

Prueba de ello es el IES “Julio Verne” de Leganés (Madrid), un centro público en el que algunos profesores notaron ya a principios de curso la desmotivación de sus alumnos de 4º de ESO. Ante esta situación, decidieron actuar trabajando ellos mismos en equipo, preparando las clases conjuntamente e impartiéndolas de forma compartida a sus alumnos. El objetivo era romper con la rutina de clase, captar la atención de los chicos y crear un espacio en el que todos pudieran participar y aprender los unos de los otros. Y lo han conseguido. De un curso que estaba abocado al fracaso, se ha pasado a una clase dinámica, con alumnos motivados y que han mejorado notablemente sus notas.

Además de los buenos resultados académicos de los alumnos, esta metodología tiene una serie de beneficios colaterales, y en el IES “Julio Verne” los han comprobado bien. Los propios docentes han vivido esa mayor motivación de la que hablábamos al principio, precisamente por impulsar el trabajo en equipo entre ellos mismos. “Cuando un grupo de profes nos reunimos para hablar de una clase, y vemos los temas de cada asignatura, charlamos, planificamos y conectamos nuestros contenidos estamos aprendiendo los unos de los otros”, asegura Ana Hernández.

Y por otra parte están los beneficios para los alumnos que van más allá de las notas finales. “Todos se sienten integrados, los más potentes tiran de los más atrasados, y estos a la vez quieren demostrar que ellos también lo han entendido y que pueden ponerse a su altura, con lo cual al final todos se compensan. La calificación es fundamental, pero esos chicos que ya lo daban todo por perdido, de repente sienten que son útiles, y eso sí que es un logro”, explica Hernández.

Mejora de la convivencia

Y, a nivel de convivencia, esos mismos alumnos eliminan prejuicios que tenían sobre algunos de sus compañeros. Y aquellos más tímidos aprenden a no sentir vergüenza al hacer alguna pregunta en clase. “Sin hacer nada extraordinario, sin exigir unos recursos brutales ni tener que ser obligatoriamente un centro privado, hemos conseguido unos resultados increíbles”, asegura la profesora del “Julio Verne”.

Aunque esta iniciativa del IES “Julio Verne” no es nueva, sí que existe una cierta novedad en cuanto a que se pone en práctica en Secundaria y en un centro educativo público. Hay colegios que llevan décadas poniéndolo en práctica, pero suelen ser privados o concertados. Y también debemos recordar que esta metodología es más común en Primaria, una etapa donde es más fácil innovar y donde sí que podemos encontrar a varios maestros dando clase a la vez a un mismo grupo de alumnos.

Dentro de la enseñanza concertada, uno de los colegios más famosos que ha puesto en práctica la codocencia es la Escola Sadako, en Barcelona. Es un edificio con espacios diáfanos, transparentes, abiertos… un centro que ha renunciado a los libros de texto y al papel en general y que, a partir de 5º de Primaria, trabaja en entornos digitales. De hecho, es uno de los centros recogidos dentro del informe Prepara tu escuela para sociedad digital, elaborado por Fundación Telefónica, una recopilación de proyectos y centros que destacan por su innovación y su apuesta por la transformación educativa. Al entrar en una clase de “Sadako” vemos ratios de 50 alumnos en un concertado de un barrio barcelonés habitado por familias de clase media-alta. La respuesta está precisamente en la codocencia. Desde hace tiempo, algunos cursos cuentan con dos o tres profesores por aula. “Sadako” tomó la idea del Colegio “Montserrat”, otro icono de la modernidad metodológica en Cataluña, así como de los centros jesuitas, entre ellos el “Padre Piquer” de Madrid. El intercambio de buenas prácticas con colegios punteros es bastante común en el centro. De hecho, varios profesores visitan regularmente instituciones educativas transformadoras en busca de inspiración. Y, por supuesto, el “Sadako” invita a conocerlo a todo el que quiera.

Aulas cooperativas multitarea

Y, por supuesto, no podemos dejar de hablar del Colegio “Padre Piquer” de Madrid. Hace 15 años que puso en marcha sus aulas cooperativas multitarea, que hoy inspiran a centros de todo el país, y que implican, entre otras cosas, trabajar sin asignaturas o con varios profesores a la vez para garantizar una Educación de calidad. La atención a la diversidad es el germen de esas aulas cooperativas multitarea. “Nuestras clases tienen una diversidad buscada y a principios del siglo vimos que un solo profesor en el aula no podía hacer frente a nuestra heterogeneidad porque es incapaz de trabajar con todos y cada uno de sus alumnos”, explica su director, Ángel Serrano.

“Nuestro objetivo es dedicarnos a las personas que más lo necesitan, pero dedicarnos a todas, no tener que elegir, y con un solo profesor en el aula todos los días teníamos que elegir a quién le dábamos clase”. Por eso decidieron romper el sistema que proponen las leyes educativas, basado a su juicio en la exclusión en cuanto a sacar al alumno de su clase.

Para crear estas aulas “cogemos todos los recursos que da la Administración, porque tampoco tenemos más, en apoyos, refuerzos y diversificación, y los metemos todo dentro de un aula juntando dos secciones en el mismo espacio –tirando tabiques–, haciendo grupos mayores –de 60 alumnos– con dos o tres profesores constantemente en el aula”, asegura Ángel Serrano. En las aulas no se trabaja por asignaturas, sino por ámbitos, y se cruzan todos los currículos para crear uno único. Todo esto se organiza a través de unidades de aprendizaje.

Tras 13 años desde su implantación, el colegio tiene un 85% de éxito escolar, y ahora desde allí observan cómo se ha trasladado a otros centro de todo tipo.

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