El hombre que va a revolucionar la enseñanza

Howard Gardner, Príncipe de Asturias de Ciencia Sociales. 

Psicólogo, investigador, profesor de Harvard; a sus 68 años este hijo de alemanes huidos del nazismo es una eminencia cuya teoría de las inteligencias múltiples (IM), que sostiene que poseemos ocho tipos de inteligencia, está obligando a replantear los sistemas educativos de medio mundo.

 

XLSemanal. Usted sostiene que no existe un único tipo de inteligencia.

Howard Gardner. Los psicólogos no se ponen de acuerdo sobre qué entienden por inteligencia. Para muchos, solo existe un tipo: la escolar. Pero los humanos hemos desarrollado distintos tipos de ellas: lingüística, lógico-matemática, cinético-corporal, musical, espacial, naturalista, interpersonal e intrapersonal. Cada persona tiene talentos específicos. Puedes ser sobresaliente en idiomas, de la media en dibujo y mediocre en deporte.

XL. ¿Cuándo y cómo se puede identificar el potencial de cada uno?

H.G. ¡Desde luego no con uno de esos test CI (cociente intelectual) que te clasifican de por vida, infravalorando o desmotivando a gente con fuerte potencial!

XL. Entonces, ¿cómo?

H.G. He desarrollado una serie de instrumentos para detectar perfiles intelectuales en preescolares. Son tres volúmenes, el Proyecto Spectrum.

XL. Resuma, por favor.

H.G. Observo a la persona en distintos escenarios; por ejemplo, a un niño en un museo infantil o algún otro entorno de actividades manuales. De todas maneras, los perfiles de inteligencia de los niños pueden cambiar con el tiempo, son muy flexibles. ¡Incluso usted puede alterar sus fuerzas intelectuales! Pero, claro, es más difícil hacerlo a los 40 que a los cuatro años.

XL. ¿No teme que los padres nos obsesionemos con desarrollar las ocho inteligencias de los niños?

H.G. ¡Sucede en China! Hasta tenemos una broma: «En Occidente, cuando los padres hablan de inteligencia múltiple, se preguntan en cuáles de ellas serán mejores sus hijos. En China, en cambio, la inteligencia múltiple se traduce en una lista con ocho cosas en las que todos tenemos la obligación de destacar». Poseemos el potencial de desarrollar ocho inteligencias; enfocarte en una o en las ocho es cosa tuya.

XL. ¿Acaso todos tenemos potencial para desarrollar un tipo de inteligencia?

H.G. Todos poseemos potencial, pero la vida es injusta. Hay quien puede desarrollar todos los tipos hasta niveles elevados; otros no son tan afortunados. Se necesita motivación, buenas enseñanzas, modelos, apoyos... En Hungría y Finlandia, todo el mundo parece músico. No es que sus cerebros sean distintos, es que la música ha sido siempre muy valorada en esas culturas.

XL. Y si un individuo no cuenta siquiera con una sola inteligencia...

H.G. Será por enfermedad o porque fallan la sociedad, los padres y/o el sistema educativo. Cuando eso ocurre, el que pierde es el niño.

XL. ¿Una educación basada en sus ideas nos llevaría a un mundo mejor?

H.G. Igual no estaríamos sufriendo una crisis como la actual. Seguimos creyendo que empresarios, banqueros e inversores son los sabios de hoy en día, en lugar de establecer controles rigurosos y aprender de la historia. Es increíble que EE.UU. no haya aprendido de las crisis financieras de 2001 y 2008. Debemos ayudar a la gente a pensar más allá de su propio interés personal. Sin una ética común que trascienda al individuo y a los países, el mundo no sobrevivirá tal y como lo conocemos.

XL. Usted, de hecho, también ha estudiado el liderazgo. ¿Existe el líder perfecto?

H.G. ¡Claro que no! Si Churchill hubiera muerto en el año 1939, habría pasado a la historia como una persona con un gran potencial, pero que nunca alcanzó la grandeza. Sin embargo, fue un tremendo líder para su país en los tiempos de guerra, en los oscuros días de los años 40.

XL. ¿Por qué ya no hay líderes de esa talla?

 H.G. Hoy en día el liderazgo es algo más compartido, `heterárquico´ (en lugar de jerárquico) y los movimientos políticos se pueden organizar a través de Internet. Aun así, por mucho tiempo que pase, el liderazgo individual continuará siendo muy importante. Y, lamentablemente, no siempre para bien, como los ejemplos de Hitler, Stalin o Idi Amin nos recuerdan.

XL. ¿En cuál de las ocho inteligencias destacaba usted de niño?

H.G. En las inteligencias académicas tradicionales (lenguaje y lógica) y en la inteligencia musical. No soy fuerte en inteligencia espacial o corporal. Pero confío en haber mejorado mis inteligencias personales en estos años.

Fernando Goitia