Crisis
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- Publicado el Lunes, 31 Octubre 2011 10:14
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No hay palabra más repetida, crisis, en economÃa, crisis en las familias, crisis en la sociedad, y, como no podÃa ser menos, crisis en la educación, pero la crisis no es una seta que surge por generación espontánea, ha necesitado arado, sembrado y abonado; no se han puesto los remedios a tiempo y finalmente nos explotó en las manos.
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           Que habrÃa sido mas sensato prevenir, por supuesto; que cuando se hacen reformas estas han de pensar en el beneficio de los alumnos en vez de intereses espurios, por descontado, pero de aquà partimos y por más análisis sesudos que leamos, siempre nos llevan a la misma pescadilla que se muerde la cola, o al huevo y la gallina, sin embargo con estos bueyes aramos y además hay que sacarles partido.
           Que el escenario es desolador, ya lo sabemos, nos lo dice todo el mundo; que la enseñanza, igual que la reforma agraria, es manifiestamente mejorable… no cabe la menor duda, pero llegados a este punto tenemos, a mi entender, varias opciones; una, llorar amargamente en un rincón, pillar la correspondiente depresión y engrosar las abultadas filas del psiquÃatra; otra, serÃa buscar culpables, tan recurrente como poco efectiva por más interesada y sugerente que pueda parecer, incluso es probable que existan otras muchas posibilidades pero por la que nos decantamos es por la siguiente: potenciar y hacer rendir los recursos de que disponemos, porque aún queriendo mas, siempre más, si se hacen fructificar los recursos humanos y materiales de que disponemos, casi seguro que obtendrÃamos resultados más satisfactorios.
           Respecto a la Administración, escúchennos y atiendan a lo que les sugerimos.
           Respecto a las familias y frente a la crisis de autoridad, acción tutorial, escuelas de padres, retomar los valores, la denostada exigencia y lÃmites, horarios y seguimiento, que no interrogatorios, del hijo o la hija, saber qué necesita, qué le preocupa, donde tiene dificultades y no resolvérselas sino darles estrategias para que ellos resuelvan, transmitirles claramente qué se espera de cada uno, enseñarles a valorar y distribuir su tiempo sacándole el máximo rendimiento; hacerles responsables con encargos concretos que han de sacar adelante.
           Respecto al colegio, además de lo antes expuesto, imprescindible para funcionar, es fundamental que padres y profesores tiren del carro (niño o niña) en la misma dirección sin discrepancia alguna y, si alguna vez surgiera la diferencia de opinión, que bajo ningún concepto llegue a oÃdos del alumno, padres y profesores han de llegar a los acuerdos necesarios pero para el niño, para la niña, no puede haber ni atisbo de disputa entre sus dos importantes referentes en la vida, siempre hemos de transmitirle una única voluntad, al fin y al cabo padres y profesores perseguimos el mismo fin, potenciar todas y cada una de sus facultades para obtener los mayores éxitos tanto en su formación personal como académica.
           Como todos sabemos, no hay recetas en educación, cada  alumno es un ser maravilloso, único e irrepetible, no obstante me voy a mojar dando una receta:
                                                          Receta
1º.-     Tener en cuenta sus capacidades y limitaciones para exigir y ayudar según marque la prudencia.
2º.-     Pactar un horario del que se responsabilice y cumpla, marcando en primer lugar la hora de irse a dormir para poder rendir al dÃa siguiente.
3º.-     Educarle en Libertad exigiendo la Responsabilidad que esta conlleva
4º.-     Ensañarle que el Respeto es imprescindible para la vida asà como a acatar la Autoridad de los adultos.
5º.-     Dialogar y escuchar, se puede conceder pero no ceder en los temas importantes
6.-       Enseñarle desde bien pequeño que el Orden es vital, cada cosa tiene su lugar.
7º.-     Voluntad, porque la diferencia entre lo posible y lo imposible radica en su voluntad.
8.-       Responsabilidad con encargos muy pequeños y concretos de los que ha de dar cuenta, ha de saber que si falla su eslabón falla la cadena.
           PodrÃa continuar hasta el decálogo, pero tu sentido común escribirá lo que tu hijo o tu hija, tu alumno o alumna necesitan.
           Una pÃldora al dÃa para subir el escalón que toca y éxito asegurado.
                                  ¡FELIZ Y EXITOSO CURSO!Â


