Viernes, 04 Diciembre 2020 | Login
En todas las aulas españolas hay algún niño con dislexia

En todas las aulas españolas hay algún niño con dislexia

Los expertos en aprendizaje piden coordinación entre docentes y pediatras para aportar soluciones a estos casos

Por Laura Peraita

Entre el 10 y el 15% de la población escolar padece algún tipo de trastorno del aprendizaje. «No es que ahora existan más casos, es que actualmente se detectan más aunque aún hay muchos que no están diagnosticados ni tratados —señala Anna Sans, neuropediatra del Servicio de Neurología del Hospital Sant Joan de Déu y coordinadora de la Unidad de Trastornos del Aprendizaje Escolar (UTAE)—. El trastorno más frecuente es la dislexia, seguida de los problemas derivados del de déficit de atención por hiperactividad (TDH) y la discalculia, referida al aprendizaje numérico. Se puede afirmar que en cada aula de los colegios hay algún caso con dislexia. Normalmente se detecta cuando el niño empieza a leer y se observa que presenta dificultades añadidas. Al comunicarlo los docentes a los padres, estos deciden llevarle al pediatra, quien a su vez suele derivar el problema al psicólogo del centro escolar o tutores que, por lo general, deciden esperar a que el niño madure y analizar su avance».

Para esta experta, el principal problema de no detectar este tipo de trastornos cuanto antes y evitar que el niño sufra fracaso escolarestá «en que ni docentes ni pediatras tienen una formación adecuada en los trastornos de aprendizaje infantil» y, por tanto, no hay un protocolo de actuación coordinado entre ambos profesionales.«No se trata de poner etiquetas a los niños –insiste– si no de trabajar con ellos cuanto antes para reeducarles y lograr que esa función que no hacen bien pueda mejorar y no se les impida continuar en su aprendizaje».

No son pocos los casos en que a estos niños se les tacha de vagos, «sin embargo, suelen esforzarse mucho y lograr resultados inferiores a sus compañeros. Finalmente —explica Anna Sans—, terminan abandonando sus estudios y con otros problemas añadidos como los derivados de su baja autoestima».

Gregorio Luri, pedagogo y doctor en Filosofía, celebra que fueran precisamente médicos los que le llamaran para participar en las primeras Jornadas Moisès Broggi de atención centrada en la persona sobre trastornos del aprendizaje y fracaso escolar, que se celebran el 3 de junio. «Es muy significativo que sea el personal médico el que quiera un acercamiento para trabajar conjuntamente con los docentes. Era lógico, son los que pasan más tiempo con los niños y les conocen mejor», apunta.

Luri se plantea que si hay varios niños en el aula con el mismo problema y cada especialista le recomienda algo distinto, ¿qué debe hacer el maestro? «Los docentes deben asumir su propia autoridad, la pedagogía clínica sin complejos para hacer tratamientos, no farmacológicos, sino de reeducación» 

 

Utilizamos cookies propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio, de acuerdo a tus hábitos de navegación.  Entendido   Más información