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Buenas y malas compañías: pre y adolescentes

Buenas y malas compañías: pre y adolescentes

No todos los amigos de nuestras/os hijas/os adolescentes son inofensivas/os. Tampoco son todas/os son peligrosas/os. ¿Cómo podemos distinguir unos de otros? «Tu madre no lo dice/ pero me mira mal/ ¿quién es el chico tan raro con el que vas?». Así canta en uno de sus grandes éxitos Loquillo, un rockero bien conocido por nuestros adolescentes. Muchas madres y padres, en cambio, sí que lo dicen al tiempo que miran mal. Los amigos de los adolescentes es uno de los temas más frecuentes de discusión entre éstos y sus padres.

Efectivamente, los amigos y amigas de un chico o chica adolescente influyen no sólo en cómo se vista, en cómo lleve el pelo y en la música que escuche, sino también otros aspectos y en que le importen sus estudios o “pase” de ellos. Antes de que un joven llegue a ser independiente, pasa por una etapa en que la fuerte influencia de sus padres es sustituída por una fuerte influencia de sus compañeros. Así pues, no les falta razón a aquéllos cuando temen a la influencia de las “malas compañías”.

Sin embargo, el poder de los compañeros no es total, y la mayoría de las/os chicas/os sigue teniendo fuertes lazos con sus padres. Estos cuentan más de lo que ellos mismos creen, en especial en lo que se refiere a problemas y valores importantes. Pero es cierto que sus iguales cuentan mucho. 

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